Las embrabecidas miradas que me dasdesnudan palmo a palmo mis intencionesesas oscuras, pero claras, caricias perfumadas,que desordenan el archivero de mis pasiones.
No tengo prisa alguna por tu jugoza piel,no tiemblo de desesperacion ni de urgencia,aunque si, tengo hambre del sabor aquelque se desborda de nuestra concupiscencia.
Los amantes se nos parecen tanto y tanto
y nosotros nos parecemos al firmamento,
que sin avisar moja con su largo llanto,
vaciando de si, su pesado lamento.
Te tengo en mis manos, a mi merced,
tu cuerpo, dispuesto a los juegos del desden,
a mi merced, que sea tuyo y mio el placer,
hoy mi vida se funde en tu cuerpo de mujer.
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