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Ya paseamos por el mundo todo lo necesario. Vimos los mares y las montañas. Lejos, nosotros. Nuestros besos se juntaron en el aire. En el aire que corría alrededor nuestro. En el aire de nuestro aliento. Y por momentos, entretenidos en los paisajes de la vida, ni siquiera lo hemos advertido. Ahora, es hora de descorrer el velo de mi frente, de bajar el pañuelo que cubre tus azorados ojos queriendo abarcar nuevamente el mundo. El mundo, mi querido, está dentro nuestro, lo hemos atrapado hace miles de años, lo tenemos encofrado en nuestros corazones. Cada uno tiene una parte, hay que procurar unirla, ahora, lo antes posible, antes que se destruya y se necesiten nuevamente miles de años, muchos miles, o simplemente ya nunca más vuelva. Hoy 22 de mayo, 2009 esto que acabo de escribir es un pedido que emana desde mi interior. Que el viento lleve mis sentidos, los deseos hechos susurro a sus oídos y que surja la claridad de su mente, y el valor de sus agallas. Sea Decreto. Es necesario. Es urgente. Yo, Paula.
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