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Si yo pudiera cambiar
cada bala por una rosa
para que vean que hermosa
es la vida sin violencia.
Si yo pudiera cambiar
el castigo por ternura
para que no vivan con amargura
los niños en el tercer milenio.
Si yo pudiera cambiar,
el dolor por alegría,
para que no sufra el enfermo
en el final de sus días.
Si yo pudiera... ¡y no puedo!
porque no soy poderosa
y sólo me queda una cosa,
rezar y pedir por ellos.
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