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... en mi andar peregrino
me encuentro frente a tu puerta,
deja que mis manos aún desiertas
recuperen sus fuerzas entibiándose en tu abrigo,
al hallarte en mi camino
y descubrir que estás allí, aquí mismo,
te proyecto en místico vaticinio
de que tú existes de que yo tambien existo,
de tí por ser el mágico universo presente
y de mí por reencontrarme con aquellos sentidos
... que creía perdidos ...
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